martes, 13 de octubre de 2015

La misión del embajador (La espía traidora I) de Trudi Canavan

Título: La misión del embajador Primera parte de La espía traidora
Autora: Trudi Canavan

Editorial: Plaza & Janés
Palabras clave sobre el género: Fantasía, épica, misterio, acción, diferencia de clases

Puntuación total: 4/5
Edición: 4/5
Narración: 4/5
Diálogos: 4/5
Personajes: 4/5
Relaciones: 4/5

Hace dos años, a finales del 2013 leí la última parte de la trilogía de las Crónicas del mago negro con la que Trudi Canavan se dio a conocer a nivel internacional. Esta trilogía está íntegramente reseñada en este blog y yo personalmente os recomiendo que la leáis antes de empezar con esta. Por dos sencillas razones, porque nada más empezáis a leer La misión del embajador os asedian a spoilers de su predecesora, y porque creo que introduce mucho mejor el mundo que ha creado. Avisados quedáis que aquí os encontraréis con destripamientos de las Crónicas del mago negro, ya que sin hacerlo es prácticamente imposible hablar de esta novela.

Han pasado veinte años desde que un mago negro de Sachaka tratara de invadir Imardin y la vida ha seguido su curso para todo el mundo que sobrevivió. El Gremio decidió aceptar a miembros procedentes de las clases bajas, pero la segregación entre ambos grupos permanece muy presente. Los ladrones dejaron de cooperar entre ellos y se encuentran amenazados por un personaje al que llama Cazaladrones, que asesina sin piedad alguna a miembros de esta comunidad. Sonea continúa ostentando el título de Maga Negra y, como tal, todos sus movimientos son controlados porque el miedo a este tipo de magia no ha desaparecido. El puesto como embajador del Gremio en Sachaka queda vacante y lord Dannyl acaricia la idea de ir en busca de esas respuestas que tanto ansía desde hace tanto tiempo.

La misión del embajador es una novela que nos introduce las tramas que vamos a seguir con mucho interés en esta segunda trilogía, todo de la mano de Canavan y su extraordinaria capacidad para dosificar la información de interés. Por un lado tenemos la trama en Imardin, acompañados por Sonea, Cery y un Regin muy cambiado, ellos tendrán que vérselas con varios desafíos. Batallarán contra la rígida burocracia del Gremio y tendrán que investigar la existencia del Cazaladrones, que amenaza con destruir el precario equilibrio del país. Y también seguiremos los pasos de lord Dannyl, que una vez más se lanza a la aventura para terminar su investigación sobre la magia superior en el hostil país de Sachaka. En esta ocasión no acudirá solo, sino que llevará consigo a un ayudante muy especial.

Cuando comencé a leer esta trilogía no tenía muy claro lo que me iba a encontrar porque la trama había quedado muy cerrada en las Crónicas del mago negro, pero en cuanto llevaba veinte páginas estaba completamente enganchada. Ha sido verdaderamente especial poder reencontrarse con personajes conocidos a los que su vida y sus años cumplidos les han cambiado completamente. También me ha encantado que Trudi Canavan aproveche para contarnos más detalles de la vida de Akkarin.

Desde que empecé a leer a esta autora me ha dejado impresionada lo que consigue hacerte sentir con sus personajes. Esa complicidad que establece entre el lector y el elenco, que es tan diverso entre sí, no es fácil de conseguir. En la trilogía anterior lord Dannyl y Cery eran prácticamente mis personajes preferidos y en esta ocasión se han repetido los mismos nombres. Pese a ello también tengo que incluir a lord Lorkin, el ayudante que acompañará a nuestro embajador cuando viaje a Sachaka y cuya procedencia e historia me han encantado. Tampoco puedo negar que él solo, como personaje, se basta y se sobra como personaje principal porque es ingenioso, simpático e inteligente.

Hablar de la escritura de Trudi Canavan hace que me vea obligada a afirmar que la admiro. Tanto el mundo que ha creado y que, con cada nueva entrega, redescubrimos ampliado; como por la construcción de las tramas, con un ritmo tan cuidado y unas pistas sutiles en el momento adecuado. Sus descripciones son trabajadas y visuales, tanto de lugares como de personajes y sentimientos. Además que la forma en la que Trudi Canavan trata la magia es original y sencilla, usándola incluso para criticar una sociedad de clases anclada en una normatividad pasada de moda. Y no puedo olvidarme de lo rápido que consigue meterte en la historia, con un ritmo absorbente y complejo y personajes que te llevan por calles oscuras y lugares exóticos que ni ellos conocen.

Terminaré diciéndoos que si aún no conocéis a Trudi Canavan, os aseguro que es una fantasía que merece la pena y que empecéis leyendo la primera trilogía en la que conoceréis los orígenes de esta. Para los que, como yo hace un mes, no os habéis decidido a continuar con las obras de esta autora, lo hagáis porque la calidad ha mejorado, los personajes son más adultos y tienen otros problemas, y una nueva historia se abre ante el lector para dejarle completamente impresionado.

Cita:
«¿Será Skellin? Se nota claramente que es extranjero.» No obstante, aquel hombre no pertenecía a ninguna raza que Cery conociera. El forastero tenía el rostro alargado y enjuto, con unos pómulos y una barbilla que se estrechaban hasta acabar en punta. Esto ocasionaba que sus labios, sorprendentemente curvos, parecieran demasiado grandes para su cara. Sin embargo, sus ojos y sus cejas angulosas eran proporcionados, casi hermosos.

3 comentarios:

Carmelo Beltran Martinez dijo...

Tendré que leerlo. Siempre que voy a alguna librería veo estas portadas, me llaman, pero nunca he acabado de animarme. Tengo que dar el paso.

Beleth dijo...

A mí esta trilogía me encantó, y también la precuela de esta saga. Es como dices, ha creado un mundo genial y lo ha sabido aprovechar muy bien.

Marta Cruces Díaz dijo...

@Carmelo Beltran Martinez Gracias por el comentario!! La verdad es que las portadas llaman muchísimo la atención por el uso del blanco en contraste con las capas, pero el contenido es incluso mejor de lo que prometen. ¡Anímate!

@Beleth Muchas gracias por el comentario!! ¿Con la precuela te refieres al de La Maga?