martes, 3 de marzo de 2015

Globe de Alba Quintas Garciandia

Título: Globe
Autora: Alba Quintas Garciandia

Editorial: Lapsus Calami
Palabras clave sobre el género: Fantasía, teatro, misterio, personajes

Puntuación total: 4/5
Edición: 4/5
Narración: 4/5
Diálogos: 4/5
Personajes: 4/5
Relaciones: 4/5

Recuerdo que en mayo de 2014 asistí a la presentación de Globe, sin haber visto más que la portada y conocer tanto a la escritora como a la editora. Sabía que el teatro estaba presente en la historia, pero no tenía ni la menor idea de que era hasta tal punto. Por eso me llevé una sorpresa increíble y preciosa en la presentación, una de las más originales a las que he asistido y de las que más emoción me han transmitido.

¡Arriba el telón!

Globe es una novela tan original que deja a casi todo el panorama actual por los suelos. No lo digo por decir, es la sensación que tuve durante toda la lectura. Desde su premisa central, que gira en torno a la representación de una obra de teatro; hasta sus personajes que son misteriosos, variados y redondos pese a que la novela no llega a las 300 páginas, todos los componentes mezclados y articulados con una narración amable y que casi interactúa con el lector, hace que Globe sea una novela fantástica.

La acción transcurre en una ciudad/mundo/lo que sea gobernada por el primer conde, Tivaldi, y la Reina de las Historias. Sus habitantes viven por y para el teatro, incluso su propia filosofía de vida gira en torno al legado del Primer Actor, aquel que llevó este arte tan importante a este curioso lugar. Todo el mundo admira a las compañías de teatro, en concreto a la Ráfaga, la primera compañía de Globe que siempre actúa en el maravilloso Teatro Rojo e interpreta las increíbles piezas teatrales de William Stein.

Ese es el contexto, la trama gira en torno a varios misterios. Para empezar tenemos un asesinato múltiple perpetrado por una organización con intenciones desconocidas en principio; también nos encontramos con la existencia de un joven que no pertenece a Globe realmente y que no sabe cómo ha acabado allí y, como dato más importante, no es alguien que se entusiasme con el teatro, y por último tenemos un nuevo drama gestándose, el de El deseo del príncipe.

Otro de los ingredientes fundamentales de la novela son sus personajes. Como protagonista podríamos destacar a Gilbert, aunque después de leer la novela tampoco puedo decir que es indiscutible esta identificación. Él es un personaje misterioso, un joven cuya interpretación no es apabullante y que, contrariamente a lo que debería ocurrir, tiene muchos ojos puestos en él. William Stein es el dramaturgo, el autor de tantas obras puestas en escenas en los teatros de Globe que no pueden contarse, es un creador nato, que siente la tinta de sus letras como la sangre que corre por sus venas. La Reina de las Historias y Tivaldi son dos personajes a los que, personalmente, me hubiera gustado haber conocido más, pero sus presencias son verdaderamente potentes. Es imposible olvidarse del Primer Actor, quien hizo que Globe fuera Globe y cuyas palabras se repiten sin cesar en las calles del lugar.

Hace ya tiempo que reseñé en el blog la primera novela publicada de Alba Quintas, Al otro lado de la pantalla, que ganó el Premio Jordi Sierra I Fabra para jóvenes escritores. En su momento me sorprendió la madurez con la que estaba escrita la novela y en este caso me sorprende su imaginación y originalidad. Alba crea un mundo tomando como centro de todo el teatro, un arte complicado y lleno de matices, lo adereza con un buen elenco de personajes y varios misterios por resolver que están enlazados los unos con los otros. Después de esta lectura, solo me queda desear que pronto publique otra novela para volver a disfrutar con su prosa.

Queda recomendadísimo si disfrutáis de una ambientación original y del misterio. Y si, además, os gusta el teatro, acabaréis después de leer Globe deseando ir a ver alguna representación.

Cita:
Fue Jenson el que contestó sin dudar un instante, como si la respuesta a la cuestión de su directora fuera algo evidente.
—Porque no nos conformamos con escuchar historias. Queremos vivirlas.