miércoles, 9 de septiembre de 2015

El temporal (Hourglass 2) de Myra McEntire

Título: El temporal Segunda parte de La Esfera
Autora: Myra McEntire

Editorial: RBA
Palabras clave sobre el género: Ciencia ficción, viajes en el tiempo, acción, amistad

Puntuación total: 4/5
Narración: 4/5
Diálogos: 4/5
Personajes: 4/5
Relaciones: 4/5

Antes de tener este libro me sucedieron dos cosas. Para empezar se trata de la segunda parte de La Esfera, una novela que me encantó por lo original que era y por sus personajes. Por eso mismo es extraño que, gustándome tanto esa primera novela, no me comprara esta en cuanto salió en 2013 pero seguramente os pasará que hay veces que posponéis la compra de un ejemplar sin daros cuenta. A mí me pasó con El temporal que es una historia a la que tenía ganas pero que no me acordaba de ella cuando iba a una librería (más que nada porque ahora duran más bien poco en sus estantes por la cantidad de novedades que salen a la semana). Afortunadamente en octubre del 2014, mes de mi cumpleaños, unos amigos me lo regalaron e hicieron que su lectura este verano fuera incluso más especial.

Por si acaso no lo sabéis, os aviso que las reseñas de saga en este blog suelen contener spoilers de las entregas anteriores porque doy por supuesto que si estáis leyendo esto es porque conocéis lo que ha ocurrido previamente. Por lo que si no habéis leído La Esfera os invito a pasar directamente al último párrafo de la reseña.

Si en la primera parte acompañamos a Emerson conociendo su punto de vista de primera mano, en esta entrega Myra McEntire sigue sorprendiéndonos reinventando su historia. Una de las cosas que más aprecié de esta lectura fue el cambio narrativo, ya que en El temporal nos acompaña Kaleb Ballard como protagonista indiscutible. Él será nuestros ojos y su mente será como un libro abierto para el lector. La habilidad que tiene y que ya conocíamos, la empatía, es muy diferente cuando la experimentas sabiendo qué es lo que siente el personaje que la posee. Desde el principio te das cuenta de lo complicado que debe ser canalizar todas esas sensaciones que no te pertenecen y que sufres como si fueran tuyas.

La trama de esta segunda parte seguirá indagando en torno a los interrogantes que dejó su predecesora. Como apoteósico comienzo, Jack Landers aparece en una fiesta de disfraces organizada por Thomas, el hermano de Emerson, y lo desbarajusta todo. No solo sigue con la misma intención de utilizar a su amiga para su oscuro y desconocido plan, si no que le dice a Kaleb algo que le mantendrá toda la novela en vilo. Aunque su visita no es la única que trastoca su vida ya de por sí bastante inestable, si no Poe, un misterioso joven que parece saber mucho de ellos les comunica un ultimátum a la Esfera. Deben entregar a Jack Landers bajo amenaza de convertir todas sus pesadillas en realidad. Todo ello, unido al extraño comportamiento de los bucles temporales, será el argumento en el que se asientan las bases de esta extraordinaria segunda parte de trilogía.

Contar con Kaleb Ballard como narrador ha hecho que sea más sencillo comprender su forma de ser y de comportarse. Su miedo a relacionarse y a sentir hace que su personaje gane consistencia y le tomes un cariño que no era más que superficial en la novela anterior. Me ha encantado su sentido del humor, su corazón de oro y el coraje que tiene para hacer frente a los problemas que tiene en la vida. Además de tener una evolución preciosa. El personaje de Emerson se descubre también de una forma diferente, al ser un secundario no tiene el mismo peso que en la anterior novela pero se puede apreciar su fuerza y su arrojo en las situaciones de peligro. Así como su ternura y amor por su familia, su novio y sus amigos. En cuanto a Michael, es también todo un descubrimiento porque Kaleb no es Emerson quien le tiene “idealizado” si no que le ve como un rival y, a pesar de los pesares, como una figura en quien confiar y un buen amigo. Es preciosa la manera en la que Myra McEntire ha tratado la relación de los protagonistas de la primera novela sin ser ninguno de ellos narrador. Se vale del poder empático de Kaleb para remarcar el vínculo que los une y que nuestro narrador debe aprender a tolerar.

Pero el triángulo amoroso de La Esfera no son los únicos personajes de esta novela, puesto que contamos con la Tigresa, también conocida como Lily, la mejor amiga de Emerson. Ella es fuerte y divertida, toda una belleza e inteligente como el hambre. Tendremos mucho más de ella que en la anterior parte y disfrutas de unas cuantas conversaciones memorables que son para enmarcar. Obviamente recuperamos a muchos otros personajes como Ava, Dune y Nate que ya conocemos y el padre de Kaleb, a quien descubriremos desde otra perspectiva gracias a la narración. Pero yo no puedo dejar esta parte de la reseña sin decir que Poe me ha dejado con ganas de saber mucho más de él y de sus habilidades. Sin duda es el personaje que más me ha tomado por sorpresa en cada una de sus apariciones.

En cuanto a la escritura de Myra McEntire os puede decir que, aunque ha sido una novela considerablemente más breve que su predecesora, la he disfrutado muchísimo. Su narración es divertida y suave, con frases cortas pero bien hiladas. Hace que los movimientos y los sentimientos tengan importancia por sí mismos en vez de ser simplemente una sucesión de acciones. Los diálogos son verdaderamente maravillosos, exactamente igual que cada uno de los personajes que los tienen, no hay nada que chirríe ni quede fuera de lugar. Son justo como deben ser en la realidad.

La novela, así como la trilogía en sí, están recomendadísimos para aquellos a los que les llaman la atención las paradojas temporales y los problemas en los que puedes encontrarte si trastocas algo del equilibrio espacio-temporal. Adolescentes con poderes, el mundo en peligro y hormonas fuera de control, ¿qué más se puede pedir? ¡Ah! sí, una trama trepidante, buen sentido del humor y un argumento bien construido. Pues también lo tiene.

Cita:
—Escúchame, Clark Gable. No he estado bebiendo y conduciendo. No he bebido hasta que no he llegado aquí, y la botella ya no la llevo encima porque me la he bebido toda. Y la he llevado a reciclar.